La verdad de los lácteos

La leche es para los terneros

Todo comienza a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con el descubrimiento del químico horlandés Gerhard  Mulder, sobre que las proteínas eran un elemento esencial para la vida y el desarrollo, en conjunto conjunto con las teorías de nutrición sobre que estas eran las principales responsables del crecimiento y reparación de tejidos, fue lo que necesitaban las empresas carnicas y lacteas para promocionar sus productos como fuente principal de nutrientes para el desarrollo.

Pero si nos remontamos un poco a la manera en que comían nuestros antepasados, su alimentación no se basaba principalmente en carnes y mucho menos en lácteos; tomando en cuenta esos datos, podemos decir que nuestros genes no han evolucionado lo suficiente para afirmar que los lácteos son indispensables en nuestro día a día.

De hecho la mayor parte de la población es intolerante a la lactosa; en Latinoamérica se calcula que el 70% , en África el 80% y en Asia el 90%  de las personas tienen problemas con los productos lácteos.


Y eso no es todo, lo que hace los productos lácteos, en especial los quesos, tan adictivos, es la Caseína, una proteína de la leche que al descomponerla se libera una hormona llamada Casomorfina, es decir una hormona del bienestar y cuando lo comes te sientes drogado, es por eso que la leche materna hace dormir a los bebés. Todo eso suena muy bien, pero el problema son las grasas saturadas, las que nos ponen en riesgo de padecer diabetes y enfermedades cardíacas.


Así que si, la leche es para los terneros, no para nosotros.

Psihoyos L. (Director). (2024) Somos lo que comemos: Un experimento con gemelos. Netflix originals


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